Asimismo, destacó que el propósito de Guevara era defender en los foros más importantes el proceso iniciado el 1 de enero de 1959.
Las últimas dos grandes expediciones las transitó caracterizado y con pasaportes falsos. La de Tanzania y El Congo, con anteojos, elegante traje y sombrero. Y la última, a Bolivia, sumándose años con una marcada calvicie. Si nos ponemos místicos, el viaje final fue el forzado por el asesinato, como dice un grafiti en el marco de la puerta de entrada al museo en La Higuera: “Por esta puerta pasó un hombre a la eternidad”, afirmó.
Guevara prefería los medios de transporte sin marcha atrás. Esta muestra pretende ahondar en el proceso de transformación de ese joven que luego fue mundialmente conocido por un gentilicio popular: Che, concluyó. (PL)











