Doctora Mariuska Forteza Sáez Jefa de Servicio de Oncopediatría Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología
Mi nombre es Mariuska Forteza Sáez soy especialista de oncopediatría del Instituto de Oncología de la Habana, formo parte del servicio de oncopediatría donde actualmente soy la jefa de servicio.
Nuestra sala está constituida por un conjunto de médicos que están formados por tres pediatras y cuatro oncopediatras. Tenemos una distribución en la sala donde tenemos un área de aislamiento, donde damos la atención a pacientes graves debido a las complicaciones que tienen por el tratamiento, que está compuesto por cuatro camas y tenemos 16 camas restantes para el área de hospitalización para recibir tratamiento por parte de los pacientes.
Atendemos a todos los pacientes que tienen diagnóstico de tumores sólidos y hematológicos, dentro de los hematológicos los linfomas, de todo el país. Somos el centro de referencia nacional y por tanto todos los casos de diagnóstico difícil y que requieren una segunda opinión o tratamiento con una intención más rigurosa lo hacemos en nuestro Instituto.
La incidencia del cáncer oncopediátrico en Cuba es alrededor de 450 casos anuales. Dentro de ellos nosotros vemos afectados por el bloqueo varias áreas de atención tanto en el diagnóstico de muchas de las principales enfermedades, con una incidencia importante tenemos nosotros los neuroblastomas, donde por el bloqueo tenemos afectación en cuanto al diagnóstico, pues los neuroblastomas necesitan para llegar a un correcto diagnóstico, estadiaje y clasificación para su adecuado tratamiento, realizar los estudios cromosómicos como son la amplificación del GEN MYNC Y LA PLOIDIA, la realización de la metayodobencilguanidina, que también es diagnóstico y tratamiento y por las afectaciones económicas por el bloqueo no podemos realizar estos estudios.
¿Esto qué conlleva? Se ven afectados a la hora de la decisión terapéutica porque como no logramos tener un adecuado estadiaje y clasificación de riesgos, el resultado después a la hora de recibir el tratamiento no es el adecuado y muchas veces tenemos que poner esquemas que son superiores a su clasificación de riesgos y esto conlleva a mayor toxicidad.
Otra afectación importante en cuanto al tratamiento ocurre en los osteosarcomas, los pacientes que tienen diagnóstico de osteosarcoma, la línea principal de tratamiento, o sea la primera línea de tratamiento está constituida por el metotrexate a altas dosis, desgraciadamente nuestro país a pesar de tener las condiciones para recibir el tratamiento no podemos poner el metotrexate a altas dosis porque no tenemos los medios para realizar la dosificación de metotrexate plasmática aún cuando contamos con el equipo porque por el bloqueo no hemos logrado adquirir los reactivos necesarios para eso.
Por supuesto como no podemos poner el metotrexate a altas dosis tuvimos que hacer una adecuación a nuestros protocolos y usamos el metorexate a una dosis menor que por supuesto no tiene la misma respuesta al tratamiento y se ve afectada al final la supervivencia global de estos pacientes. En nuestro país se han hecho adecuaciones en el tratamiento y estudios comparativos que se han hecho para extrapolarlos también a otros países de América Latina que pudieran tener afectación en cuanto a este medicamento.
Otro ejemplo importante es el caso de los pacientes que tienen diagnóstico de tumor del sistema nervioso central donde la primera línea de tratamiento en varios de ellos sobre todo los meduloblastomas necesitan de la nitrosoureas la lomustina específicamente y nuestro país no puede adquirirla por la afectación que hay para recibirlo por el bloqueo. Este embargo hace que no se pueda comprar este medicamento y que tengamos que usar otras quimioterapias que son alternativas pero que no tienen la misma respuesta y que son mayores en toxicidad. Esto ocurre tanto en los meduloblastomas como en los gliomas de alto grado y la respuesta al tratamiento a la larga no es la adecuada.










