“Sin prueba alguna se sindica a Cuba de tener vínculos con actividades terroristas de las cuales ha sido víctima y se le imponen por esta presunción duras sanciones que están golpeando directamente a su población y desequilibrando de manera permanente su economía”, añadió.
Por lo demás, continuó, mantener la inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, constituye una medida coercitiva difícilmente justificable en pleno siglo XXI, cuando la igualdad entre Estados debe ser una realidad.
Los firmantes añadieron que esa injusta decisión afecta además la carta universal de los derechos humanos, pilar ético de las relaciones internacionales contemporáneas, al impactar los sectores más vulnerables de la población golpeados por los efectos nefastos de la pandemia, agudizados por la falta de medicamentos y equipos. (PL)











