Mariuska conmueve, sus ojos siempre expresan los sentimientos que las palabras evitan. Su día a día es duro. La asfixia a Cuba que promueve el gobierno de EEUU a Cuba hacen cada vez más doloroso su trabajo.
Cada año en Cuba debutan entre 350 a 400 niños y adolescentes con cáncer. Los que son más difíciles de tratar llegan al Instituto de Oncología y Radiobiología en La Habana.
Allí están ella y otros colegas frente a los equipos que pueden romperse por falta de piezas de repuesto en momentos que urge un diagnóstico preciso, batallando por obtener el mismo resultado cuando no se dispone de los medicamentos óptimos.
En Cuba 1400 niños y adolescentes viven con cáncer. Mantener su atención médica en tiempos de asfixia, es todavía más heroico. Este audiovisual se acerca a esa historia.










