
De acuerdo con investigaciones, los terroristas de origen cubano Luis Posada Carriles (1928-2018) y Orlando Bosch Ávila (1926-2011), al servicio de agencias de inteligencia de Estados Unidos, diseñaron el plan de magnicidio.
Mientras, pruebas testificales apuntan a Freddy Lugo y Hernán Ricardo como autores materiales del trágico hecho, y a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) como financista y protectora de sus agentes terroristas quienes recibieron el favor de la justicia estadounidense tras juicios amañados, absoluciones cuestionables y condenas incumplidas. (PL)













