El bombardeo enemigo asesinó a siete personas e hirió a otras 53, civiles en su mayoría, debido al ametrallamiento de barrios aledaños a Ciudad Libertad, además de ocasionar daños materiales, sin que cumplieran la misión de aniquilar la totalidad de las aeronaves cubanas.
Ese escenario luctuoso marcó, durante el sepelio de las víctimas, la declaración del carácter socialista de la Revolución proclamado por su líder, Fidel Castro. (PL)











