Nuria Barbosa León
El dolor aún permanece en la humanidad y como en años anteriores, Cuba recuerda a los huelguistas de hambre irlandeses fallecidos en 1981 por reivindicar su status de presos políticos que le permitiera la libertad de asociarse dentro de la prisión de Maze y la facilidad de recibir correspondencia, la prensa y visitas.
Ellos cumplían injustas sentencias por ansiar la independencia de Irlanda del Reino Unido y aquí en Cuba al saberse la causa por la cual lucharon, el pueblo hizo muestras de solidaridad con la instalación de un monumento en el parque capitalino de 21 y H, en el Vedado.
Justo en la tarja ubicada en ese parque nombrado Víctor Hugo, se inscriben las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro al decir en septiembre de aquel año: «La tozudez, la intransigencia, la crueldad, la insensibilidad ante la comunidad internacional del gobierno británico frente al problema de los patriotas irlandeses en huelga de hambre hasta la muerte, recuerdan a Torquemada y la barbarie de la inquisición en plena Edad Media. ¡Tiemblen los tiranos ante hombres que son capaces de morir por sus ideas, tras 60 días de huelga de hambre!».
Cada año, a los patriotas norirlandeses se les recuerda alrededor de las fechas de muerte con un homenaje en ese lugar, que también es visitado por delegaciones europeas y grupos de solidaridad que desean un mundo mejor, de justicia y paz.
Ante el hecho debe rememorarse la negativa de la Primera Ministra Margaret Thatcher para negociar con los huelguistas le valió el sobrenombre de la Dama de Hierro porque no le importó las múltiples muestras de apoyo en el mundo entero, principalmente en Europa y Estados Unidos, con movilizaciones multitudinarias.
La proeza resultó escalofriante al conocerse el 5 de mayo la muerte de Robert Sands, de 27 años de edad, líder del grupo e iniciador de la protesta el 1ro de marzo. Este se negó a recibir alimentos durante 66 días. Le siguieron sus compañeros Francis Hughes fallecido el 12 de mayo y 59 días de ayuno. Raymond McCreesh murió el 20 de mayo, al día siguiente muere Patsy O´Hara y luego Joe McDonnell el 8 de julio, los tres pasaron 61 días de inanición.
Para el 13 de julio falleció Martin Hurson después de 46 días en ayuno, le siguió Kevin Lynch el 1 de agosto, Kiera Doherty el 2 de agosto con 71 y 73 días sin ingerir alimentos. Los últimos en morir fueron Thomas McElwn (8 de agosto) y Michael Devine (20 de agosto) con 62 y 60 días sin probar bocado.
El día 3 de octubre se dio por concluida la protesta con unas seis personas aún en activo. Aunque diez hombres perdieron la vida durante el transcurso de la huelga, otros trece la iniciaron, pero fueron retirados por motivos médicos o mediación de las familias. Muchos de ellos padecieron en su vida de las secuelas relacionadas con problemas digestivos, de visión e incapacidades físicas y neurológicas.
El pueblo norirlandés apoyó a los patriotas con cartas enviadas al parlamento británico y a la Thatcher. Igualmente se involucró a la iglesia católica y el propio Papa envió emisarios especiales para interceder en el tema. Fidel en el memorable discurso de septiembre de 1981 señaló además: «Debiera sentirse avergonzada la humanidad de que ante sus propios ojos se cometa semejante crimen…»










