Por allí caminaron este domingo cubanos y dominicanos bajo la guía del historiador, y se entonaron frente a la estatua del Maestro las notas de los himnos nacionales de los dos países acompañados por la banda municipal.

A caballo también llegó Martí al Santuario y meditó en la iglesia, junto al Santo Hoyo. Hasta allí también llegaron este domingo los cubanos, deslumbrados ante la belleza del valle, el mismo en el que Martí encontró inspiración, narró Abreu.
Con posterioridad, los visitantes se trasladaron a la provincia Santiago de los Caballeros, donde los esperaba el profesor Edwin Espinal en el Parque Duarte.
De acuerdo con el estudioso, hay un testimonio de que se vio al Maestro cruzando el referido Parque y es muy probable, apuntó, porque entonces era el centro de la ciudad, ubicado muy cerca del Ayuntamiento y de la Iglesia del Carmen, agregó.
Los funcionarios cubanos y sus familias conocieron, además, el lugar donde fue recibido Martí a su llegada a Santiago, un área que hoy es un parqueo, pero que en aquel entonces era un centro de recreo.
También la casa donde escribió la carta a Máximo Gómez en 1892 para pedirle formalmente que ocupara el cargo principal de la organización militar de la guerra, el de general en jefe del Ejército Libertador cubano.
“Yo ofrezco a usted, sin temor de negativas, este nuevo trabajo, hoy que no tengo más remuneración que brindarle que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres”, afirma Martí en la misiva, que Gómez responde afirmativamente.
Por último, en Santiago visitaron el lugar donde presuntamente se imprimió el Manifiesto de Montescristi, documento que expone las ideas para organizar la guerra de independencia cubana de 1895, y que fue suscrito por ambos el 25 de marzo de 1895.
La última parada fue en el municipio de Guayubín, provincia Montecristi, donde al igual que en los puntos anteriores el embajador de Cuba Ángel Arzuaga, funcionarios de la misión estatal y familiares, fueron recibidos por las autoridades de la localidad, y se habló de amistad, de solidaridad y de relaciones históricas.
Acompañados por el profesor Luis de León, presidente de la Cátedra Extracurricular José Martí de la Universidad Autonómica de Santo Domingo, estuvieron, tal y como lo hizo Martí durante su primer viaje a la República Dominicana en la llamada “piedra parida”, donde se sentó el Maestro.
Al relatar su paso por Guayubín José Martí escribió: “Descanso en la sombra de frondosos árboles, entre ellos un imponente cambrojo en el cual acampaba la piedra parida donde hay una roca y a su alrededor, como si fueran hijas de ella, muchas pequeñas similares a ella. Había una hermosa laguna”.
Este domingo 18 de mayo, a horas de conmemorarse la caída en combate de Martí en los campos de Dos Ríos, en el oriente de Cuba, los cubanos le recordaron con este histórico y hermoso recorrido, con la promesa de volver. (PL)











