Declaración del ICAP en el 80º Aniversario de los Bombardeos Atómicos de Hiroshima y Nagasaki

Declaración del ICAP en el 80º Aniversario de los Bombardeos Atómicos de Hiroshima y Nagasaki

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) se une a la conmemoración mundial del 80 aniversario de los trágicos bombardeos atómicos sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Este sombrío hito en la historia de la humanidad continúa resonando como un recordatorio estremecedor de la capacidad destructiva inherente a las armas nucleares y de la devastación absoluta que infligen sobre la vida humana, las sociedades y el medio ambiente. La destrucción instantánea de cientos de miles de vidas inocentes y el sufrimiento prolongado que siguió durante décadas constituyen una advertencia imperecedera que la comunidad internacional no puede ni debe ignorar.

Rendimos especial homenaje a los Hibakushas, sobrevivientes de aquellos horrores sin precedentes. Su testimonio vivo y su incansable activismo durante ocho décadas constituyen el más poderoso alegato moral contra la existencia misma de las armas nucleares. Sus voces, cargadas de la autoridad que solo otorga la experiencia directa del infierno desatado por las bombas atómicas, son un llamado insoslayable a la conciencia de la humanidad y un imperativo ético para las generaciones presentes y futuras.

Cuba, fiel a los principios humanistas y de paz que sustentan su política exterior y su Revolución, mantiene una posición firme, clara e histórica de rechazo absoluto a las armas nucleares y a la carrera armamentista en todas sus formas. Nuestra Constitución consagra el compromiso con el desarme general y completo, y Cuba es Estado Parte fundador de tratados fundamentales como el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco) y el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).

Las armas nucleares son intrínsecamente inhumanas e incompatibles con la seguridad colectiva y la supervivencia de la civilización. La existencia de arsenales nucleares, lejos de garantizar la paz, perpetúa un peligroso equilibrio del terror, desvía recursos colosales del desarrollo humano sostenible y socava los cimientos del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. La actual escalada en los presupuestos militares, la modernización de arsenales nucleares, la proliferación de doctrinas que amplían las circunstancias para amenazar y potencialmente hacer uso de ellas y el debilitamiento de los acuerdos de control de armamentos existentes, representan una peligrosa regresión que aumenta exponencialmente el riesgo de una catástrofe nuclear, ya sea por accidente o acto deliberado.

Denunciamos enérgicamente la carrera armamentista, particularmente la nuclear, como una expresión máxima de irracionalidad que amenaza a todos los pueblos del mundo sin distinción. Esta lógica de destrucción y supremacía militar también se manifiesta en las guerras de ocupación, el colonialismo y el apartheid, como ocurre con el pueblo palestino, sometido a una agresión sistemática que viola los principios más elementales del derecho internacional y la dignidad humana. La resistencia del pueblo palestino, al igual que la de los Hibakushas, es un testimonio vivo de la capacidad de los pueblos para enfrentar el horror con dignidad, y constituye una denuncia moral contra quienes perpetúan el sufrimiento en nombre del poder. El ICAP reafirma su apoyo irrestricto a la causa palestina, convencido de que no habrá paz verdadera mientras se mantenga la impunidad de quienes imponen el terror como herramienta de dominación.

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos reafirma su compromiso inquebrantable con la paz, el desarme nuclear y el fomento de lazos fraternales entre todos los pueblos. Continuaremos promoviendo el diálogo, la solidaridad y la acción concertada con movimientos pacifistas, organizaciones políticas y de la sociedad civil de todo el mundo para lograr el objetivo irrenunciable de un planeta libre de armas nucleares y de toda forma de opresión. Que el recuerdo de Hiroshima y Nagasaki, y el testimonio imborrable de los Hibakusha, nos guíen e impulsen con renovada determinación hacia ese futuro de paz y seguridad común que la humanidad merece y exige.

¡Nunca más Hiroshima! ¡Nunca más Nagasaki! ¡Nunca más Palestina ocupada! ¡Por un mundo libre de armas nucleares y de toda forma de opresión!

Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos
La Habana, 9 de agosto de 2025

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