Estimadas amigas y amigos de Cuba:
Compañeras y compañeros:
En noviembre de 1992, en un momento muy parecido al de hoy, en el que la hostilidad del Imperio contra Cuba se acrecentaba con la aprobación de la criminal Ley Torricelli, que endureció el bloqueo a niveles sin precedentes para esa época, el Líder Histórico de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, precisamente en el acto de abanderamiento del Contingente de obreros agrícolas “Primero de Mayo” que laboraría en la zafra azucarera de ese año, expresó:
“(…) la solidaridad con Cuba crece y es evidente en muchos campos, y no podemos defraudar jamás las esperanzas que han puesto en nosotros tantos millones de personas en el mundo. Nuestra responsabilidad es muy grande no sólo con nuestro propio pueblo, sino con todos los pueblos del mundo (…)”.[1]
Por eso es un honor recibir aquí, en esta fecha emblemática para los que luchamos por un mundo más justo y solidario, a los representantes del pueblo digno y trabajador de los Estados Unidos de América; a las compañeras y compañeros de todos los continentes que nos han acompañado siempre; a nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, con quienes compartimos la Patria grande, sueños y esperanzas, y a tantos otros buenos amigos. Expresando el sentir de nuestro pueblo, agradecemos su presencia y su apoyo firme a nuestra causa.
Ustedes, que saben bien lo que es luchar por la justicia, son testigos de la resistencia heroica de nuestro pueblo frente al bloqueo impuesto por los gobiernos de Estados Unidos durante más de 60 años, recrudecido brutalmente durante la administración Trump con la aplicación de más de 240 nuevas medidas que el actual presidente de ese país mantiene intactas.
El bloqueo, como lo demuestra la difícil cotidianidad del cubano, es el principal obstáculo al desarrollo económico y social de Cuba. Sólo en los 14 primeros meses del gobierno de Biden los perjuicios ocasionados por esa política ascendieron a 6 mil 364 millones de dólares. Las pérdidas acumuladas durante seis décadas de bloqueo ascienden a más de 154 mil millones de dólares a precios corrientes o más de un billón de dólares si se toma en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro.
Ustedes, que conocen bien nuestra realidad, también saben que esa política impacta, sin excepción, en todos los sectores de la producción, los servicios y la vida del país, y viola de manera flagrante y sistemática los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de los trabajadores cubanos y sus familias, que son sus principales víctimas.
Ilustro lo anterior con algunos ejemplos:
A nuestros abnegados trabajadores de la salud y de las ciencias, dos de los sectores más castigados por el bloqueo y su carácter extraterritorial, se les niega el acceso a equipamientos, tecnologías modernas, medicamentos, reactivos y otros insumos utilizados en la atención médica y la investigación; se afecta directamente la capacidad y las posibilidades de desplegar los sólidos conocimientos adquiridos por los científicos cubanos para desarrollar productos novedosos. Medicamentos reconocidos internacionalmente, como el HEBERPROT-P, el GAVAC o la Proctokinasa no pueden ser exportados a los Estados Unidos, lo cual, además de provocar a Cuba significativas pérdidas, cercanas a los 100 millones de dólares anuales por ingresos dejados de percibir por concepto de exportaciones, priva a la propia población estadounidense de los beneficios de su empleo en el sistema nacional de salud.
Fue particularmente cruel la manera en que se profundizaron estas acciones en el peor momento de la pandemia de Covid19, lo que puso en serio riesgo la vida de miles de compatriotas.
En aquellos difíciles días, el gobierno de Estados Unidos aplicó medidas especialmente dirigidas a impedir que Cuba adquiriera ventiladores mecánicos, mascarillas quirúrgicas, kits de diagnóstico, jeringuillas y otros insumos médicos producidos por empresas estadounidenses o con componentes de ese país. No es un slogan o una frase sin contenido decir que el bloqueo califica como un acto de genocidio: se intentó matar a un pueblo entero, se intentó negarnos el derecho a la vida.
Pero nuestros médicos y científicos se crecieron ante la adversidad y en tiempo récord desarrollaron cinco candidatos vacunales, emergiendo de ellos tres vacunas de altísima efectividad. ¡Ellos y nuestro personal de la salud, son héroes! Ellos, como ha dicho nuestro Presidente, salvaron al país!
Nuestros obreros y obreras de las ramas agrícola y alimentaria también desafían diariamente el notable impacto del bloqueo. Se les niega el acceso al mercado estadounidense en condiciones comerciales normales y la adquisición allí de equipamiento moderno. Enfrentan la falta de combustibles y otros portadores energéticos, fertilizantes, neumáticos y piezas de repuesto, lo que repercute directamente en los niveles de producción y, por ende, en la calidad de la alimentación y la vida del pueblo.
Los trabajadores cubanos de la educación, la cultura y el deporte, sectores a los que la Revolución ha dedicado grandes esfuerzos y recursos para convertirlos en un derecho de todo el pueblo, se enfrentan a grandes obstáculos como consecuencia del bloqueo.
La imposibilidad de acceder al mercado estadounidense y a otros de América Latina y el Caribe, dominados por empresas y firmas de los Estados Unidos, impide a nuestros educadores obtener la base material de estudio, el mobiliario y el equipamiento imprescindibles para llevar a cabo el proceso docente educativo con mayor calidad; les impide también, por ejemplo, disponer de aditamentos imprescindibles para la educación especial, como las sillas de ruedas eléctricas para niños con discapacidad físico-motora que, por sus patologías de base, no pueden utilizar una silla de ruedas convencional. La prohibición de acceder a varios de los principales servidores de videoconferencia que existen actualmente, como es el caso de Zoom, Skype y Cisco, niega a nuestros académicos la posibilidad de participar en eventos internacionales que se realizan de manera virtual a través de esas plataformas.
Como resultado de la férrea persecución financiera y las presiones contra los bancos por parte del gobierno de Estados Unidos, muchos de nuestros atletas ganadores de competencias internacionales y árbitros cubanos no han podido acceder al cobro de premios obtenidos por su participación en esos eventos. Se nos obliga a adquirir implementos e insumos deportivos en mercados lejanos limitando nuestra capacidad de compra debido al alto costo de los fletes o por tener que gestionar los suministros a través de intermediarios; a los equipos cubanos se les niega o demora deliberadamente el otorgamiento de visas para participar en eventos en Estados Unidos, o se imponen restricciones absurdas como las que impidieron a los jugadores cubanos de béisbol radicados en Estados Unidos que integraron el equipo Cuba al reciente Clásico Mundial de ese deporte, unirse a sus compañeros de la Isla para participar juntos en los entrenamientos efectuados aquí, previos a la competencia.
Pero ese equipo de béisbol, nuestro querido “Team Asere”, pasó por encima de los obstáculos impuestos por el bloqueo; fueron a la competencia como una familia, y como una familia disfrutaron las victorias y afrontaron los reveses, lograron una actuación meritoria y recibieron, todos, el reconocimiento agradecido del pueblo cubano. ¡Ellos demostraron que el bloqueo, la hostilidad, las manifestaciones de odio y las agresiones no son el camino! ¡Ellos demostraron que es posible una relación civilizada, construida sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo!
Nuestros creadores culturales ven limitadas sus posibilidades de promoción como consecuencia del bloqueo. Se imponen restricciones para la entrada, exhibición y venta de obras cubanas en los Estados Unidos, se obstaculizan los vínculos de nuestros artistas e intelectuales con sus colegas estadounidenses y se torpedea el desarrollo de los lazos culturales entre ambas naciones. El bloqueo, además, promueve el descrédito de los valores de la rica cultura de la nación cubana e influye negativamente en la comercialización del arte cubano en todos los circuitos culturales, especialmente en los Estados Unidos.
Nuestros obreros, especialistas e ingenieros de la construcción sienten cotidianamente los efectos de esta criminal política. Se les limita el acceso a técnicas constructivas más eficientes, se obstaculiza la modernización de la tecnología de producción de materiales como el cemento y otros áridos, y no pueden adquirir equipos y piezas fabricados en Estados Unidos o comercializados por sucursales de empresas de ese país. Todo ello impacta en el desarrollo de obras de alta importancia económica y social y restringe significativamente nuestra capacidad para el mantenimiento y la construcción de viviendas, tema de especial sensibilidad para los cubanos.
No puedo dejar de mencionar dos ramas de nuestra economía que en los años recientes han sido particularmente afectadas por el bloqueo. Me refiero a los sectores energético y financiero.
Con la promulgación de las medidas de recrudecimiento por la administración Trump, se desató una verdadera guerra para destruir la capacidad energética del país. Se adoptaron medidas para perseguir e intimidar a las empresas que envían combustible a Cuba, provocando la reducción de la cartera de proveedores o el aumento de los precios en función del riesgo-país. Ello, unido a las limitaciones financieras y de acceso a créditos para la reparación y modernización de las termoeléctricas, ha provocado enormes dificultades para mantener la estabilidad en la generación de electricidad y la obtención y distribución de combustibles, con la consiguiente afectación a todos los sectores productivos del país y a servicios esenciales para la población.
Las transacciones financieras de Cuba son hoy objeto de una feroz y sistemática persecución, aplicada de manera metódica y con precisión quirúrgica por varias agencias del gobierno de los Estados Unidos que mantienen un monitoreo constante y llegan a todos los rincones del mundo desde donde se pretenda concertar una relación de este tipo con entidades cubanas. Su expresión concreta es amplia y variada: restricciones para el uso del dólar estadounidense en las transacciones comerciales y financieras con el exterior; negativa de bancos extranjeros a prestar servicios a Cuba; imposición de medidas coercitivas y multas millonarias por parte de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro a entidades estadounidenses y de terceros países por supuestas violaciones del bloqueo; cierre de las operaciones de bancos extranjeros con las misiones diplomáticas cubanas a las que prestaban servicio por temor a represalias del gobierno de los Estados Unidos; y prohibición a bancos de terceros países de mantener cuentas en dólares estadounidenses para Cuba o nacionales cubanos.
Y aquí está, compañeras y compañeros, la verdadera razón por la cual el gobierno de Estados Unidos incluyó a Cuba en la espuria y unilateral Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo. Con esta medida se reforzaron los obstáculos para nuestra inserción en el comercio internacional y la realización de operaciones financieras. La presencia de Cuba en la lista tuvo como efecto inmediato la suspensión de las operaciones con nuestro país por parte de numerosos bancos en todo el mundo, lo que conllevó, entre otras consecuencias, a la paralización de transferencias destinadas a la compra de alimentos, medicamentos y otros bienes para la población.
Ustedes saben bien que Cuba no patrocina el terrorismo; Cuba ha sido víctima de acciones terroristas perpetradas, respaldadas u observadas con mirada cómplice por el gobierno de los Estados Unidos. Fue el gobierno de los Estados Unidos y no el de Cuba el que permitió que connotados terroristas, responsables directos de la muerte de cientos de nuestros compatriotas, vivieran una vida tranquila en su territorio sin ser molestados y sin que respondieran ante la justicia.
¡Cuba no patrocina el terrorismo! Cuba patrocina la paz, el entendimiento entre las naciones y el respeto a los principios del Derecho Internacional. Cuba, con sus hermanos de Nuestra América, promovió y defiende la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Cuba no practica el negocio de las armas, ni los asesinatos, ni las agresiones, ni el terrorismo de Estado, ni políticas de bloqueo. ¡Cuba practica la solidaridad! ¡Eso lo sabe bien el gobierno de los Estados Unidos y es precisamente a eso a lo que le temen!
De modo que la única explicación que les queda y que ha quedado al desnudo es endurecer el bloqueo para intentar desaparecer el ejemplo de Cuba de la faz de la tierra, uno de los pocos o quizás el único desafío exitoso a su estrategia de dominación mundial.
Al expresar estas ideas, viene a mi mente la vibrante sentencia de nuestro siempre presente Comandante en Jefe, proclamada en abril de 1961, en vísperas de la agresión mercenaria de Playa Girón, cito:
“Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba (…) y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos.”![2]
Hermanos de todo el mundo:
La relación de afectaciones provocadas por el bloqueo es mucho más larga y haría interminable esta intervención. Baste mencionar que sectores claves de nuestra economía, como el turismo, la industria, la minería, las comunicaciones y la informática, incluidas las telecomunicaciones, la biotecnología, la industria farmacéutica y el transporte, entre otros, sufren día a día sus consecuencias, a lo que hay que sumar los daños humanos, factor no cuantificable pero muy real y significativo, que intenta mellar la conciencia del cubano, frustrar su paradigma de desarrollo e inducirlo al descontento; y que persigue resquebrajar nuestro proyecto social empleando las carencias materiales como medio para provocar un estallido social.
A esta política de asfixia económica se suma hoy el incremento de la agresión política, mediática y comunicacional; el aumento inusitado de las operaciones de desinformación, financiadas con fondos federales del presupuesto de los Estados Unidos, que ascienden a decenas de millones de dólares anualmente. La amplia penetración de internet y la rápida diseminación de las redes sociales y sus plataformas digitales se han convertido en un campo de batalla digital en el que el odio, la manipulación y la mentira, asociados al uso de sofisticadas herramientas propias de la era de la inteligencia artificial, otorgan una
ventaja adicional al enemigo, que no ceja en su empeño de destruir el proyecto social que construimos. Con esta conducta, en franca violación del principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados, se pretende fabricar artificialmente una oposición política, generar inestabilidad, fracturar el orden constitucional y el consenso social, alentar la migración irregular y afectar la tranquilidad y seguridad ciudadanas en que vive el pueblo cubano.
Es, en suma, la constatación de que se despliegan contra Cuba los más diversos métodos de guerra no convencional y de que la política de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos hacia Cuba no ha variado un ápice en los últimos 63 años.
Por eso no nos hacemos ilusiones. La palabra de orden es resistir con creatividad, trabajar duro, con inteligencia y continuar exigiendo la eliminación del bloqueo, batalla en la que estamos seguros que contaremos con el apoyo de ustedes y de miles de personas y organizaciones solidarias de todo el mundo, incluido dentro de los Estados Unidos, que han expresado sostenidamente su rechazo a esta política ilegal e inhumana y demandado que se le ponga fin.
Rechazaremos las provocaciones de quienes, ante el fracaso de todas las acciones ya experimentadas contra Cuba, desean conducir a nuestros dos países hacia peligrosos escenarios de confrontación. Apostaremos a la paz, al intercambio respetuoso entre iguales y al fortalecimiento de los vínculos de todo tipo entre dos pueblos vecinos que se conocen y respetan, sin condicionamientos y sobre la base del estricto respeto a nuestra soberanía.
Esto es lo que desean el pueblo de Cuba y la gran mayoría de los ciudadanos estadounidenses y de la emigración cubana, que han sido víctimas también del impacto negativo del bloqueo.
Amigas y amigos de Cuba:
A pesar de las dificultades y las agresiones, Cuba no se rinde ni se doblega. Avanzamos con firmeza en la actualización de nuestro modelo económico y social. Con la participación activa y consciente de nuestros trabajadores, y con la solidaridad de nuestros amigos de todos los continentes, lucharemos para conquistar toda la justicia para Cuba y para el mundo.
Seguiremos batallando por un nuevo orden internacional, basado en la solidaridad, la justicia social, la equidad y el respeto a los derechos de los pueblos, incluido el derecho al desarrollo, condiciones indispensables para que la especie humana sobreviva.
No renunciaremos jamás a la defensa de las causas justas del mundo, de la independencia, la soberanía y la libre determinación de los pueblos, sin injerencias ni intervenciones extranjeras.
Mantendremos nuestra solidaridad y apoyo irrestricto al derecho del pueblo palestino a existir como Estado soberano e independiente en las fronteras anteriores a 1967 y con Jerusalén Oriental como su capital. Continuaremos denunciando la política agresiva y expansionista de Israel.
Reafirmamos nuestra solidaridad con el hermano pueblo saharaui y su derecho a la autodeterminación.
El pueblo y gobierno sirios podrán contar con Cuba en su lucha por la preservación de su soberanía e independencia y contra las medidas coercitivas unilaterales que se imponen a ese país.
En nuestra región, mantendremos la más firme defensa de los procesos emancipadores y de resistencia y lucha de los pueblos, como los que llevan adelante nuestros hermanos venezolanos, nicaragüenses y bolivianos, y denunciaremos las acciones dirigidas a subvertirlos y hacerlos retroceder.
En diciembre se cumplirán 200 años de la proclamación de la infame Doctrina Monroe. Frente a los intentos renovados del imperialismo de imponer y perpetuar su dominación sobre todo el continente, seguiremos demandando una transformación de las relaciones hemisféricas.
Estamos firmemente comprometidos con el logro de una solución política al conflicto armado en Colombia, convencidos de que ese pueblo hermano merece la paz y hallará los caminos para lograrla. Cuba contribuye modestamente a ese objetivo y nos honra ser sede en estos días del tercer ciclo de la Mesa de Diálogos de Paz entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Acompañaremos siempre a nuestros hermanos del Caribe en su derecho a recibir un trato justo, especial y diferenciado, y en su reclamo de reparaciones por los crímenes de la esclavitud y la trata de esclavos.
La poetisa puertorriqueña Dolores Rodríguez de Tió, que abrazó las causas más nobles de su Patria y la nuestra, en su poema titulado “A Cuba”, sentenció: “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas / reciben flores o balas sobre el mismo corazón”.[3] Estos versos, devenidos en profunda convicción, están en la esencia de nuestro permanente respaldo al derecho inalienable del pueblo boricua a la libre determinación y a la independencia.
La responsabilidad otorgada a Cuba por los pueblos y gobiernos del Sur para ejercer durante el año 2023 la presidencia del Grupo de los 77 y China, nos impone trabajar sin descanso en defensa de los legítimos intereses del mundo en desarrollo. Cuba no defraudará esa confianza!
Es firme nuestro compromiso con la defensa de la Carta de las Naciones Unidas, el Derecho Internacional y el multilateralismo.
Seguiremos luchando por la preservación del medio ambiente y contra las políticas económicas despilfarradoras que destruyen el planeta.
Nos seguiremos oponiendo a la manipulación oportunista y los dobles raseros en temas como el terrorismo, la religión, la democracia y los derechos humanos.
Continuaremos alzando nuestra voz para rechazar las posturas hegemónicas y la pretensión de imponer una cultura y un modelo único de sociedad.
Nuestras armas siguen siendo la verdad, la ética, el humanismo, la solidaridad y la obra construida. Nuevamente Goliat busca imponer su poderío y su fuerza contra un David que mantiene intactas su valentía y carácter indoblegable; pero que, como en otros momentos cumbres de nuestra historia, estará acompañado de los amigos solidarios quienes, sin importar en qué latitud de este planeta se encuentren, nunca nos dejaron ni nos dejarán solos. Contamos con el apoyo de ustedes para construir juntos ese mundo mejor que creemos posible.
Entrañables hermanos de lucha:
Al concluir, recurro nuevamente al siempre vigente pensamiento de Fidel y una idea expuesta en junio de 1961, ante un auditorio parecido a este y que me permito dedicar a ustedes. Cito:
“El mundo ha sido solidario con Cuba y por eso Cuba se siente cada día más y más solidaria con todos los pueblos del mundo. Cuba ha tenido la ocasión de experimentar lo que es la solidaridad de los pueblos. Esa palabra está llena de sentido para los cubanos y por eso nosotros, que sabemos lo que es la solidaridad mundial, nos sentimos obligados con todos los pueblos que necesitan de nuestra solidaridad y Cuba le debe a esa solidaridad, en gran parte, haber podido resistir los ataques del imperialismo y Cuba sabe que con esa solidaridad continuará luchando y continuará resistiendo”.[4]
¡Gracias queridos hermanos de lucha!
¡Abajo el bloqueo!
¡Viva Cuba libre!
¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!
[1] Discurso Pronunciado en el Acto de Abanderamiento del Contingente de Macheteros Primero De Mayo, 23 de noviembre de 1992. Fuente: Sitio web “Fidel, soldado de las ideas”.
[2] Tomado del discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en la ceremonia militar con motivo del vigésimo aniversario de la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución y del Día del Miliciano, celebrada en el polígono de la Escuela de Artillería de las FAR, “Comandante Camilo Cienfuegos”, el 16 de abril de 1981. Fuente: sitio web “Cuba.cu”.
[3] Poema “A Cuba”. Autora: Dolores Rodríguez de Tió (Puerto Rico, 1843-La Habana, 1924)
[4] Discurso pronunciado en la clausura de la reunión del Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de Estudiantes, efectuada en el Capitolio Nacional, 8 de junio de 1961. Fuente: Sitio web “Fidel, soldado de las ideas”.










