Si la Casa Blanca quiere reducir la emigración cubana, solo tiene que dejar que la economía de Cuba se recupere. Pero el plan es otro. Su política de asfixia económica, en plena pandemia, desembocó en las protestas de julio de 2021 que, a su vez, demostraron que el bloqueo da resultado, porque genera descontento e, incluso, desesperación. Pero la esperada insurrección social en Cuba no se ha producido y, al igual que en anteriores crisis en la Isla, lo que se ha dado es un repunte migratorio inasumible por EEUU que, ahora, pretende atajarlo con sanciones a las empresas de viajes.