En la mayoría de las localizaciones de cáncer, el Nimotuzumab suele utilizarse de manera combinada con la irradiación y la quimioterapia, agregó la doctora.
Actualmente, el registro sanitario en Cuba autoriza su empleo en neoplasias cerebrales, de esófago, adenocarcinoma de páncreas y cáncer de pulmón de células no pequeñas, con resultados alentadores en cuanto al alargamiento de la sobrevida y la mejoría del estado general de los pacientes.
El producto es objeto de más de 20 ensayos clínicos centrados en investigar su eficacia y seguridad, en otras indicaciones de cáncer.
Durante la pandemia de la covid-19, las investigaciones revelaron que su aplicación en pacientes graves evidenció una mejoría de la función ventilatoria y la reducción de la concentración de interleuquina 6, una de las principales citocinas causantes del estado hiperinflamatorio que agrava el cuadro clínico de la enfermedad.
Asimismo, hubo una mejora radiológica o estabilización de la neumonía intersticial multifocal en el 80 por ciento de los pacientes, al séptimo día de recibir la primera dosis, junto a la observación de evidencias preliminares de prevención o reversión de las lesiones fibróticas por tomografía axial computarizada, lo cual propició la disminución de las secuelas pulmonares.
Nimotuzumab forma parte de la carpeta de productos contra el cáncer del CIM, enfocados en bloquear el crecimiento del tumor y reducir el tamaño de su masa, con la finalidad de transformar esa enfermedad maligna en un padecimiento crónico, sin deteriorar la calidad de vida del paciente. (PL)











