La diplomacia de los pueblos

Con el triunfo revolucionario en enero de 1959, surgió un amplio movimiento de simpatizantes y admiradores de la epopeya cubana en todo el mundo, sin embargo,  como expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro en su memorable discurso en el Parque Central de Nueva York el  24 de abril de 1959 ¨la Revolución Cubana no era comprendida cabalmente, la Revolución Cubana que ha sido a nuestro entender la Revolución más pura y más generosa que se ha llevado a cabo en la historia del mundo, estaba siendo mal comprendida¨.

Urgía crear una entidad capaz de estimular, atraer, unir, organizar y atender, sobre la base de la amistad, a las figuras más representativas de los sectores populares y progresistas de todo el mundo para que conocieran y palparan de cerca las transformaciones políticas, económicas y sociales de la Revolución Cubana.

Así nace el  Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, una institución que por sus características, fue totalmente novedosa en Cuba y en el mundo.

Cuando se habla de amistad y solidaridad del pueblo cubano, no podemos olvidar el ideario progresista del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo cuando expresó: ¨… Cuba aspira a ser una nación grande y civilizada para tender un brazo amigo y un corazón fraternal a todos los demás pueblos…¨  ni el concepto globalizado emanado de la frase de nuestro Héroe Nacional José Martí cuando apuntó categóricamente: ¨Patria es humanidad…¨. 6

El 26 de julio de 1953 tiene lugar bajo la dirección de Fidel el ataque al cuartel Moncada  en Santiago de Cuba y al Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo.

El 16 de octubre de ese mismo año, en el juicio después de haber sido apresado, en su histórico alegato conocido como La Historia Me Absolverá, Fidel, con su inquebrantable fe en la victoria del ideario martiano y su preclara visión del futuro expresa:

“ Se declaraba además que: la política cubana en América sería de estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los perseguidos políticos por las sangrientas tiranías que oprimen a naciones hermanas, encontrarían en la patria de Martí, no como hoy, persecución, hambre y traición sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo”

Cimera importancia tuvo la dedicación personal del Comandante en Jefe Fidel Castro en la creación del ICAP como vehículo idóneo capaz de satisfacer el interés de aquellas personas e instituciones que trabajaban por Cuba, por su Revolución, y que  hasta el presente se han mantenido con el ferviente entusiasmo patentizando sus muestras de cariño y admiración así como apoyo moral y material.

Desde el comienzo de sus labores, el ICAP fue extremadamente consecuente con la política delineada en la Primera Declaración de La Habana que proclamó  “el deber de cada pueblo a la solidaridad con todos los pueblos oprimidos, colonizados, explotados o agredidos, fuere cual fuere el lugar del mundo en que estos se encuentren y la distancia geográfica que los separe.! Todos los pueblos del mundo son hermanos8

El antecedente de la fundación en 1960 del ICAP está en los sentimientos revolucionarios, solidarios y antiimperialistas que caracterizaron la tradición histórica del proceso revolucionario cubano.

Así explica Giraldo Mazola, primer director del ICAP, en quien confió Fidel para llevar adelante su idea de formación del organismo:

¨… empecé a finales de 1959 como Secretario de Relaciones Exteriores de la Dirección Nacional del  Movimiento 26 de Julio; estuve ahí como dos o tres meses, hasta que un día Emilio (Aragonés) me llama y me dice que el Comandante en Jefe quiere que le hagamos un proyecto de ley para crear un organismo, que se llamaría Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y me trasladó las ideas de Fidel

¨ Elaboré el proyecto con la ayuda de Carneado (José Felipe), que era abogado. Cuando se lo di, Emilio Aragonés me entregó la llave del palacete de la calle 17 No. 301, entre H e I —sede del futuro ICAP—, y me dijo que me habían designado para esa tarea y que Fidel me vería en ese lugar para darme todas las indicaciones¨.

La Ley 901 del 30 de diciembre de 1960 en su artículo 1 define la institución ideada por Fidel señala:”…organismo de carácter autónomo con propia personalidad jurídica y plena capacidad legal…“. Este artículo fue refrendado en la Ley 1176 del 17 de marzo de 1965 que fue la segunda ley que delineó al organismo.

En 1994, Sergio Corrieri, entonces presidente del ICAP, en un contexto internacional muy complejo por el derrumbe del campo socialista lo definiría así: “…. Es un interlocutor del movimiento mundial de Solidaridad con Cuba, es un puente entre los amigos y sus contrapartes en el país, sea un instituto científico  o un pueblo; tiene personalidad propia, tenemos relaciones y visitamos asociaciones de amistad en algunos países con los cuales Cuba no tiene relaciones diplomáticas”. El ICAP representa la diplomacia de los pueblos.


Fundadores del ICAP han testimoniado que Fidel llegaba a cada rato al Instituto, a cualquier hora para intercambiar con amigos y saludar a delegaciones de otras naciones.

El ICAP  posee una historia tan pletórica de hechos relevantes y extraordinarios como la misma Revolución Cubana que la engendró y constituye una dimensión que identifica al proceso revolucionario cubano: la decisión, desde los primeros momentos del triunfo en enero de 1959, de fomentar y cultivar los lazos de amistad con todas aquellas personas que en cualquier lugar del mundo pudieran sentirse sensibilizados o identificados con algunas de las esferas de la vida de las cubanas y cubanos, y decidieran acompañarlos en el devenir como nación socialista.

Desde el mismo enero victorioso de 1959, la Revolución Cubana tuvo que enfrentarse a la hostilidad y a las campañas difamatorias del gobierno de EEUU y de las fuerzas más reaccionarias del continente que se aprestaron a impedir  el curso del proceso revolucionario que restituía a las grandes masas populares sus derechos, su riqueza y su dignidad.

Los calumniosos ataques del imperialismo norteamericano y de sus títeres, encontraron particular respaldo en las agencias cablegráficas y la prensa de la reacción mundial, a la vez que elementos contrarrevolucionarios pagados y dirigidos por la CIA, perpetraban sabotajes y otras agresiones dirigidas a socavar el nuevo poder emergido de la fuerza del pueblo.

Inútiles resultaron los cálculos del poderoso imperio para aislar y estrangular a la Revolución Cubana. Frente a cada una de aquellas acciones agresivas, el pueblo, siguiendo el ejemplo y la guía del Comandante en Jefe Fidel Castro, no dio nunca un paso atrás ni cedió un ápice en las conquistas que se habían alcanzado a costa de tanta sangre.

Al propio tiempo, en todos los pueblos del mundo surgía un hermoso torrente de solidaridad  con Cuba en una genuina demostración de admiración y simpatía.

Miles de obreros, campesinos, estudiantes y agrupaciones femeninas e intelectuales de todos los continentes demostraban su interés en conocer directamente las transformaciones que llevaba a cabo la Revolución y comenzó a fluir a nuestro país  una avalancha de simpatizantes extranjeros.

Hoy el ICAP mantiene su trabajo solidario al tiempo que ha crecido el Movimiento de Solidaridad con Cuba cuyas asociaciones en más de 150 países superan las dos mil, en una hermosa historia internacional de amistad entre los pueblos continuada por nuevas generaciones.

Por: Dra. C. Olga Romero Espinosa

Comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Encuéntranos en las redes