Este lunes 27 de abril en el teatro del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en La Habana, se produjo una jornada histórica: la bienvenida a las brigadas Primero de Mayo, con amigos de 20 naciones y la canadiense Che Guevara, mas los minutos anteriores al inicio del acto fueron también inolvidables.
Jóvenes alemanes de Fráncfort, estudiantes universitarios, cantaban a viva voz acompañados de guitarra y acordeón una hermosa canción con versos dedicados a los luchadores comunistas Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. El alegre grupo era liderado por Ariane Drexler, quien dirigía el coro y servía de intérprete a los comentarios de sus compañeros a la prensa que se traducían en amor a Cuba, defensa de la justicia, solidaridad de hermanos, confianza en la fortaleza de la Revolución, apoyo a un pueblo que resiste la agresividad imperial.
Más de 250 brigadistas en total. Entusiasmo general, encuentros, abrazos, saludos entre los grupos. Preparativos de las telas y carteles que llevaban para desplegarlos en el acto, banderas, consignas exclamadas con fuerza y sentimiento. Muchos tomaban fotografías, otros estaban listos para tomar notas del encuentro. Se sucedían conversaciones sobre el trabajo de la solidaridad, acerca de las más recientes iniciativas, de los logros de las campañas de recaudación, los donativos y variados temas con preguntas comunes: qué más hacer en defensa de Cuba bloqueada y amenazada, qué más hacer por la paz, por la humanidad, por la justicia, contra el odio y las ambiciones imperiales…
Personas de todos los continentes, muchos jóvenes, jubilosos por los reencuentros de activistas de diferentes naciones, otros se conocían en esta visita a Cuba. Los diferentes idiomas no impedían la armonía, la comunicación, la simpatía, el deseo de ayudar. Pareciera que la convicción de que Un mundo mejor es posible y necesario, se adueñaba del ambiente.
Con marcado entusiasmo y cariño los brigadistas saludaban a los trabajadores del ICAP que los han acompañado en su labor solidaria y a quienes encontraban a su paso en el CIGB, que los recibía cordialmente. Mutuas expresiones de solidaridad.

Los activistas reflejan su amor y respeto por Cuba, por su ejemplo, dignidad y resistencia. Evidencian cuántos millones de seres humanos en el mundo están junto a la isla rebelde que no se doblega y se sabe acompañada por las personas justas, nobles, generosas y decentes del planeta.
A la sala-teatro llegaban los amigos, sonrientes, felices de apoyar a un país valeroso, acosado. Alegres por haber logrado el sueño de compartir con los cubanos los difíciles momentos que viven por el genocida cerco económico, incrementado aún más con el boicot petrolero y las amenazas militares del imperio.
Comenzaba el acto en el teatro del CIGB, que cumple 40 años de haber sido fundado por la visión de futuro del Comandante en Jefe. En la pantalla un cartel desplegado “Como soñó Fidel, ciencia para salvar vidas”. Su legado y enseñanzas se sentían presentes: “(…) ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo”.
Fernando González, presidente del ICAP, expresaba los sentimientos de gratitud al movimiento de solidaridad con Cuba. Dirigiéndose a los brigadistas señalaba “la presencia de ustedes junto a los más de 800 delegados de otras naciones que participarán en el Primero de Mayo es una respuesta del mundo ante las amenazas a Cuba”.
Fue un acto de bienvenida inolvidable para los cubanos y los brigadistas, para quienes han sido imperecederos los momentos vividos en Cuba revolucionaria desde su llegada y que se multiplicarán el Primero de Mayo y en los días siguientes para escribir una de las infinitas historias ejemplares y enriquecedoras de la solidaridad con Cuba. (Iliana García Giraldino/Fotos Orlando Perera/Siempre con Cuba)
























