“La humanidad se enfrenta a una política sistemática de amenazas, terror y destrucción”: Socorro Gomes

Intervención de María do Socorro Gomes, presidenta del Conselo Mundial de la Paz en la sesión de inauguración del VII Seminario internacional por la paz y la abolición de las bases militares extranjeras, que sesiona los días 4 y 5 de mayo en Guantánamo, Cuba.

Amigos y compañeros del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, compañero Fernando, queridos compañeros y compañeras a quienes quiero agradecer la presencia.

Estoy muy emocionada de estar con tantos compañeros desde el 2010 transformando aquí el Guantánamo ocupado por el imperio en una trinchera de resistencia de los pueblos a la política imperial de hegemonía, incluso militar.

Queridos compañeros, quiero saludar especialmente a los compañeros del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en la persona del héroe cubano Fernando González, por el enorme trabajo y desafío de organizar tan importante encuentro, y por la generosidad de recibirnos en su patria.

Quiero agradecer a todo el pueblo cubano por la experiencia emocionante de la respuesta firme y contundente a la manifestación del 1ro de mayo en defensa de la patria socialista, soberana y humanista que es Cuba. ¡Muchísimas gracias! 

Queridos compañeros. es con un gran sentido de responsabilidad que nos reunimos aquí para discutir el estado de la militarización del planeta, en una conjuntura especialmente grave por variados motivos, pero esencialmente los mismos de los encuentros pasados: las políticas agresivas y de dominación impuestas por el imperialismo estadounidense y sus aliados a todo el mundo.

Recién recibimos la noticia, a través del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigaciones para la Paz (Sipri), que los gastos militares mundiales por primera vez en la historia pasaron los 2 billones de dólares, alcanzando los USD 2,113 billones. ¡Eso equivale al 2,2% del PIB mundial!

Como siempre, los Estados Unidos están en el tope de la lista, con un gasto de USD 801 mil millones, dando gran peso a la investigación y desarrollo de tecnología militar.

Los gastos militares totales en 2021 representan un incremento del 12% en relación con el año de 2012 (dos mil doce), aún según Sipri, y ni siquiera la pandemia ha detenido la tendencia incremento de los presupuestos militares que se verifica desde 2015.

En 2020 (dos mil veinte) Estados Unidos representaron 39% del total mundial de gastos en el sector militar mientras los países miembros de la Unión Europea (UE) gastaron juntos cuatro veces más que Rusia en el sector y Estados Unidos, más que todos juntos. Por eso la importancia de seguir denunciando la constante y creciente provocación y movilización para la guerra por parte de los aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Las fuerzas de la paz y antiimperialistas que nos movilizamos permanentemente en contra de ese mal-llamado “orden internacional” de amenaza y guerra que Estados Unidos y sus cómplices en la OTAN, seguimos vigilantes y con preocupación el deterioro de la situación del mundo y sabemos identificar las huellas del imperio en los principales problemas que la humanidad enfrenta.

Ahora aún más, cuando no sólo la pandemia sino también la escalada de las tensiones en Europa Oriental se nos presentan amenazas todavía más graves a toda la humanidad. Hemos todos manifestado nuestra oposición a la guerra, y a la vez también hemos mantenido nuestra coherencia con la identificación del principal agresor de todos los pueblos y el provocador de las tensiones que explotan en destrucción y muerte por su designio. En el caso de la situación en Ucrania, este es, una vez más, el imperialismo estadounidense y su punta de lanza: la OTAN junto a sus aliados en la Unión Europea.

Desde 2014 las fuerzas progresistas condenábamos los sucesos en Ucrania como un golpe y sucesos antidemocráticos y rusófobos en contra del gobierno de entonces y en contra de las poblaciones de la región Este del país, especialmente en Donbass. Las masacres y persecuciones en contra de todos y todo lo que es ruso y lo que es progresista, como nos cuentan los compañeros ucranianos desde entonces, no han tocado a la conciencia de los lideres europeos y estadounidenses que patrocinaron el golpe de 2014. En su infinita hipocresía, fingieron no ver a la semilla fascista y neonazi en las fileras milicianas en Ucrania. Como en otros hemisferios, el imperio no tiene pudor al aliarse a las fuerzas más villanas para lograr sus objetivos e implantar el régimen que les conviene, como se intentó en Venezuela, en Siria, y se logró con las dictaduras en América Latina y el Caribe.

El método cambia, como venimos denunciando respecto a las guerras híbridas –mediáticas, financieras, diplomáticas, cibernéticas, etc.– pero el objetivo es el mismo y algunos métodos se mantienen, como es el caso del cerco militar.

La guerra en el Este de Europa no empieza en el 24 de febrero de 2022 por una iniciativa unilateral rusa, como se nos quiere hacer pensar a través de los grandes medios de comunicación proimperialistas. Empecemos por acordarnos como la OTAN ha creado por décadas las condiciones para la situación de hoy.

La OTAN es ella misma una declaración de guerra, un estado permanente de ofensiva hasta que se le surja el pretexto ideal para finalmente desplegar directamente sus efectivos y armas. En el caso del Este europeo, los efectivos de los 30 países miembros de este brazo armado del imperio están permanentemente movilizados, como sabemos. Hoy, son cinco los países miembros de la OTAN que tienen frontera terrestre con Rusia, además de Turquía, también miembro que tiene frontera marítima y por supuesto, el mismo Estados Unidos.

Recién recibimos también información de la pretensión de Suecia y Finlandia de acceder a la OTAN, además de Ucrania, este último siendo el motivo por lo que se intensificó la tensión en la región. Por obvio, Rusia se ve cercada por la máquina de guerra imperialista, que desde los años 1990, cuando se depara con el final del motivo declarado de su creación, la confrontación con la Unión Soviética, la OTAN sigue inventando pretextos los más deschabados para seguir existiendo.

¿Qué significa eso? Que Rusia está cercada por grandes plataformas de bases militares del imperio abrigando armas nucleares, misiles, y todo tipo de armamentos y tropas apuntados en su contra. En el caso de Europa, son decenas de ojivas nucleares compartidas por las potencias detenedoras de esas armas de destrucción masiva y que amenazan a todo el planeta, posicionadas en países como Alemania, Italia, Bélgica y más. Además, Rusia también tiene armas nucleares. Entonces, hay un gran riesgo de un conflicto para toda la humanidad.

Es eso un poco de lo que significa tener como vecinos a miembros de la OTAN, en lo que sus miembros llaman a su “flanco Este”, como si una parte de un continente fuera nada más que su tablero, o su propio cuerpo. Con batallones posicionados en Estonia, Lituania, Letonia y Polonia desde 2017, la OTAN ahora dispone de unas Fuerzas de Reacción Rápida con miles de efectivos, navíos y aviones de guerra desplegados entre el Báltico y el Mar Negro y desde marzo envía más soldados para vecinos de Rusia como Hungría, Bulgaria, Rumania y Eslovaquia.

Pero, aunque este momento de enorme gravedad para la humanidad, con consecuencias imprevisibles de la confrontación en el Este europeo, los pueblos de todo el mundo tienen muy claro qué significa estar bajo la mira del imperio con sus casi mil bases militares y otros tipos de instalaciones posicionadas en todos los continentes, además de las flotas de guerra y tantos otros medios de intervención y amenaza constante.

En 2004, Estados Unidos tenían 766 (setecientas sesenta y seis) instalaciones militares en todo el mundo – incluyendo bases y otros tipos – según su propio Departamento de Defensa, aunque expertos dicen ser difícil ser más precisos sobre esas instalaciones debido a los métodos opacos de información de EE.UU.[1]

Hoy, de las aproximadamente mil bases militares extranjeras en todo el mundo, es sabido que más de 750 (setecientos cincuenta) en 80 (ochenta) países son las de Estados Unidos, y que el número debe ser aún mayor debido a la opacidad de la información. Los países con más instalaciones militares de EE.UU. son Alemania y Japón, con más de 100 cada uno.

Asimismo, con el arreglo interno a la OTAN, esencialmente, todas las bases de los aliados sirven a la misma máquina de guerra, no sólo amenazando a los pueblos en todo el mundo sino que también sosteniendo regímenes antidemocráticos como en Arabia Saudí, Turquía y Bahréin, a pesar de la desfachatez del pretexto más utilizado de proteger a la democracia y los derechos humanos con las intervenciones, y manteniendo la violación constante de la soberanía de naciones como Cuba, con la ocupación de su territorio de Guantánamo con la base y centro de torturas y detención ilegal por Estados Unidos hasta el día de hoy.

Aquí sumamos otra vez nuestra voz por el cierre inmediato de la base estadounidense en Guantánamo y la devolución de su territorio al pueblo cubano, además del cierre del centro de detención y tortura que es una ignominia que ofende a toda la humanidad, a dónde EE.UU. llevó criminalmente a centenas de prisioneros y dónde todavía detiene más de veinte personas sin juicios legítimos. Son 20 años de un infierno en la tierra para los que fueron secuestrados y torturados por Estados Unidos y esa clara manifestación de su propia naturaleza terrorista, que nos afrenta a todos y todas que defendemos los derechos humanos y la paz.

En América Latina y el Caribe, como se sabe, son casi 80 bases de Estados Unidos y Reino Unido, especialmente, en territorio de países soberanos y ocupados, como son las Malvinas Argentinas. Colombia sigue siendo un recordista, y el número de bases y otras instalaciones militares estadounidenses en el país está entre 10 y 50, según el tipo, lo que incluye radares que componen esos sistemas de vigilancia y control, como nos cuenta el investigador colombiano Renán Vega.[2] Ahí Estados Unidos puede cercar a la Amazonía, los grandes acuíferos y reservas petrolíferas, además de y por eso presionar a los países con cuyos gobiernos no simpatiza, como hemos visto con la vecina y hermana Venezuela, que resiste hace ya dos décadas a los intentos de destrucción y desestabilización de la democracia bolivariana y las tentativas de derrocar el gobierno. La militarización de la región tiene consecuencias gravísimas para los pueblos victimados por unas oligarquías criminales aliadas del imperio como en la misma Colombia. 

Por eso, que estemos aquí reunidos una vez más es un potente mensaje y una vehemente manifestación de nuestra oposición a esa estrategia de amenaza y terror en la que se basa la dicha estrategia de defensa, que es una ofensiva global perpetrada por el imperio en decadencia. En todo el mundo hay incontables movimientos y campañas de oposición a las bases militares, que rechazan absolutamente la presencia militar ofensiva de Estados Unidos en sus patrias. Desde el Consejo Mundial de la Paz, estamos determinados en ese movimiento.

Además de la mencionada existencia de bases militares extranjeras en países soberanos y el sobredimensionamiento de la maquinaria de guerra que es la OTAN, la humanidad se enfrenta a una política sistemática de amenazas, terror y destrucción por parte de Estados Unidos, que se ha vuelto aún más agresivo, tanto más son evidentes los signos de su decadencia y más fuerte la oposición de los pueblos a su dominación. Esta mayor agresividad se manifiesta en la amenaza del uso de armas de destrucción masiva, como las armas biológicas, químicas y nucleares. Esto hace aún más actuales las ideas impulsoras que impulsaron a los fundadores del Consejo Mundial de la Paz a luchar contra las armas de destrucción masiva. Es oportuno que este VII Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares Extranjeras incorpore esta lucha en el conjunto de sus resoluciones.

Reiterando mi saludo a los queridos camaradas del ICAP y al pueblo cubano y deseándoles éxitos en la lucha contra el criminal bloqueo estadounidense, aprovecho para desear que la solidaridad entre todos los pueblos crezca cada vez más y se haga más fuerte la unidad entre todos los movimientos políticos, organizaciones y personalidades presentes en este VII Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares Extranjeras.

[1] https://www.sipri.org/sites/default/files/files/PP/SIPRIPP18.pdf

[2] https://soaw.org/colombia-bases-militares-de-estados-unidos-neocolonialismo-e-impunidad

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