El bloqueo contra Cuba es una guerra económica, financiera y comercial que califica como un crimen de genocidio, y una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano, sometido al sistema de medidas coercitivas unilaterales más abarcador, integral y prolongado aplicado contra país alguno, insistió.
La jefa de la misión diplomática puntualizó que en estos momentos su país enfrenta una guerra de dos dimensiones: por una parte la económica, diseñada para elevar las carencias a niveles extremos y quebrar la voluntad de todo el pueblo.
En paralelo, una guerra cultural que tiene un componente simbólico, un componente psicológico y un componente de intoxicación mediática, manifiesto en grandes operaciones por parte de los operadores de la contrarrevolución y que apuntan directamente contra la unidad de nuestro pueblo, explicó.
Lo sorprendente –dijo- es que, bajo esas condiciones extremas, Cuba ha construido una obra social reconocida a nivel mundial y protegido la vida de cubanas y cubanos, con el invariable compromiso de no abandonar ni excluir a nadie.
La embajadora cubana hizo también un repaso histórico de los nexos entre Cuba y Laos establecidos desde finales de la década de 1960 y que cobraron fuerza solo años después, con la llegada en 1973 a la zona liberada de Laos de la primera brigada médica cubana.
A partir de entonces comenzó a escribirse una historia de hermandad y cooperación que se refleja en la actualidad en las amplias coincidencias y el excelente estado de los vínculos y el diálogo político estratégico entre el Partido Comunista de Cuba y el Partido Popular Revolucionario de Laos, así como entre ambos gobiernos, apreció. (PL)











