
En su opinión, es absolutamente antidemocrático que un país (Estados Unidos) haga uso del veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para detener de manera unilateral la voluntad de los miembros de un organismo internacional como la ONU y ello permita que Israel continúe sus planes de exterminio.
En el caso de Cuba, “ha probado que no es terrorista, que no invade países y respeta el sistema político escogido por otras naciones”, indicó Abreu, para luego afirmar que por todo eso “la Revolución merece respeto”.
El texto presentado por Cuba reafirma, entre otros principios, la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en sus asuntos internos y la libertad de comercio y navegación internacionales.
Insta a los Estados a abstenerse de promulgar y aplicar leyes y medidas que los contravengan, instando a la derogación de ese tipo de medidas a quienes aún las impongan.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, sostuvo ante el plenario la semana pasada que la guerra económica, financiera y comercial que supone el bloqueo “califica como genocidio y es una violación flagrante de los derechos del pueblo cubano”.
Manifestó que Joseph Biden, bajo cuya administración el bloqueo ha provocado pérdidas a Cuba por más de 16 mil millones de dólares, dejó intacto el régimen coercitivo de su predecesor, y lo ha aplicado consciente de las consecuencias devastadoras para las familias cubanas.
Entre otros daños causados por el bloqueo, mencionó que desde el inicio del mandato de Biden se registran mil 64 negativas de bancos extranjeros a prestar servicios a entidades cubanas, ante el miedo a multas estadounidenses.
De igual manera, se deniegan servicios bancarios a cubanos en múltiples países; y se ha privado del beneficio de visado electrónico expedito a más de 300 mil ciudadanos europeos que visitaron Cuba. (PL)










