El pasado 20 de octubre se conoció la dolorosa noticia del fallecimiento de la famosa cantante folk y blues Barbara Dane (1927-2024), primera artista estadounidense en visitar a Cuba en los años 60, inagotable activista social, admirada y querida en la isla donde conversó con Fidel a quien admiraba profundamente. El ICAP – institución que reconoció su leal amistad – lamentó con dolor la partida física de Barbara. En su memoria reproducimos una crónica publicada por Siempre con Cuba/ICAP en ocasión de su visita a La Habana en 2016, una muestra más de que nunca será olvidada en nuestra Cuba a la que amó entrañablemente.
El honor de conocer personalmente a Barbara Dane 2016.
Iliana García Giraldino (Siempre con Cuba/ICAP)
De visita en la casa de una amiga coincidí con el músico Pablo Menéndez, quien comentaba muy alegre el viaje que realizaría a Cuba su mamá, Barbara Dane, fantástica cantante de folk (música tradicional) estadounidense quien en los años 60 era famosa en toda Cuba.
Recordé sus presentaciones de aquella época. Fue en 1966 el año en que visitó la isla, siendo la primera artista norteamericana en llegar a La Habana, desafiando los peligros que entonces entrañaba para un ciudadano estadounidense desafiar al gobierno de EE.UU. en su agresividad contra Cuba. Se presentó en diversos escenarios y sostuvo un encuentro con nuestro Fidel.
Desde entonces su vínculo con Cuba se hizo cada vez más fuerte. Su hijo Pablo, director del popular grupo Mezcla, estudió en Cuba –la hija de ella también- donde se quedó a residir. Un verdadero “aplatanado” que se fundió con los cubanos, uno más en su barrio y protagonista de una brillante carrera musical.
En Cuba, en diciembre 2016, Granma publicaba un artículo: “Bárbara Dane, siempre en combate.- Ícono de la música tradicional y folclórica norteamericana y activa luchadora por la justicia social, se encuentra nuevamente en Cuba para renovar sus votos solidarios con la Revolución”.
Y así fue. Con 90 años, la extraordinaria artista cumplió su sueño de volver a cantar en Cuba. Lo hizo a fines de ese mes en Casa de las Américas. Fue objeto de homenajes. Recibió un diploma otorgado por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) reconociendo su irrenunciable posición en defensa de Cuba.
Pues bien, una amable coincidencia me llevó a conocer personalmente a esta leyenda musical. ¡Un gran honor para mí! Sencilla, cariñosa, familiar. Su mirada dulce, azul, vivaz, crea un clima muy especial cuando conversa. Habla español, con frases intercaladas en inglés. Su rostro expresivo no oculta ningún sentimiento. Es transparente, franca. Ama a Cuba, a su música, a sus hijos. Pareciera que pudiera en su cálido corazón albergar todo el amor del mundo y toda la fuerza para luchar sin descanso por los ideales de justicia.
Así es Barbara. Conversamos de su primera visita a Cuba. Recuerda a Fidel, a quien siempre ha admirado. Juntas repasamos un álbum fotográfico editado para recorrer su vida. Hoy es tan bella como antes, o ciertamente, más bella, porque la adornan muchos más años de ejemplar activismo social y creación artística.
Le entregué un ejemplar de la revista Siempre con Cuba, del ICAP, dedicada por entero al aniversario 90 de Fidel, lo cual agradeció encantada, y una postal, con la imagen de nuestro eterno Comandante en Jefe, dedicada humildemente por mí: ”Para Bárbara: En Cuba jamás se olvidará su coraje al visitarnos en los riesgosos años 60”.
Bárbara sonrió musitando ”!Gracias!” y me estrechó suavemente la mano. (2016)











