«En este tipo de acciones, los países en desarrollo comparten conocimientos, habilidades, experiencias y recursos que puede acelerar los progresos hacia la aplicación y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible», precisa el portal web de Naciones Unidas.
Entre las experiencias positivas, la ONU reconoce el destacado apoyo de Cuba a la lucha contra el ébola en África, los programas conjuntos de agricultura familiar y alimentación escolar entre Congo y Brasil o los programas de formación docente de la Unesco entre Fiji, Islas Marshall, Samoa, Islas Salomón, Tonga, Tuvalu y Vanuatu.
Otra modalidad es la cooperación triangular, en la que los países donantes tradicionales y las organizaciones multilaterales facilitan las iniciativas Sur-Sur con financiación, capacitación, sistemas de gestión y tecnológicos, así como otras formas de apoyo.
Entre sus propósitos, este intercambio persigue fomentar y fortalecer la autosuficiencia de los países en desarrollo con el aumento de su capacidad creativa para encontrar soluciones y capacidades tecnológicas.
Además busca la autosuficiencia colectiva entre las naciones en desarrollo mediante las experiencias así como reconocer y responder a los problemas y necesidades de los países menos adelantados.(PL)











