No más Bloqueo en Cuba



El 3 de febrero de 1962, hace exactamente sesenta años, el presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy firmó la Proclamación Presidencial nº 3447 por la que se declaraba el bloqueo total del comercio entre Estados Unidos y Cuba.


Esta medida no hizo más que transformar en ley numerosas medidas económicas que Estados Unidos ya había tomado contra Cuba desde los primeros meses después del triunfo de la Revolución (1 de enero de 1959), con el objetivo de provocar el hambre y la desesperación de la población y provocar así el derrocamiento del gobierno.


El año anterior se había intentado una invasión mercenaria, organizada por la CIA, que había terminado en un sonoro fiasco ya que el ejército cubano, apoyado por las milicias populares, había aniquilado a las fuerzas enemigas en menos de 72 horas.


Pero todo esto no fue suficiente para lograr la rendición de la Revolución, hasta el punto de que Estados Unidos se vio obligado a tomar otras medidas financiando y entrenando a grupos paramilitares para que llevaran a cabo acciones terroristas contra personas y bienes en territorio cubano; emisiones de radio y televisión desde territorio estadounidense incitando a la revuelta y a los actos vandálicos; formas de guerra biológica introduciendo en Cuba enfermedades contra el ganado, las cosechas o los seres humanos.


Pero incluso el bloqueo económico, comercial y financiero, en su forma original, no había sido suficiente para lograr el objetivo de hacer caer la Revolución. Así, en las décadas de 1970, 1980, 1990 y en los primeros veinte años de este siglo, se añadieron otras leyes de bloqueo a las ya existentes, como la Ley Torricelli o la Ley Helms-Burton, que afectaban no sólo a Cuba sino también a las naciones o entidades que mantenían relaciones comerciales o financieras con Cuba.


Baste decir que en el último año de su mandato, el presidente Donald Trump firmó otras 243 medidas que endurecen el bloqueo contra Cuba, medidas que hasta ahora se han mantenido vigentes incluso bajo la presidencia de Joe Biden, a pesar de que éste coincidió con Barack Obama en que el bloqueo era inútil para acabar con la Revolución.


Como se indica en el informe que Cuba presenta cada año a las Naciones Unidas, “el bloqueo constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos. Teniendo en cuenta su finalidad declarada y el marco político, jurídico y administrativo que sustenta estas sanciones, el bloqueo constituye un acto de genocidio en el sentido de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948”.


Cada año, el daño causado por el bloqueo a la economía cubana, en términos de pérdida de ingresos o aumento de costes, es de unos 5.500 millones de dólares. El sufrimiento causado a la población cubana por las dificultades en todos los ámbitos de la vida es incuantificable.


La Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado a Estados Unidos por imponer el bloqueo a Cuba todos los años desde 1992. La última votación sobre el bloqueo en junio de 2021 tuvo este resultado: 184 votos a favor del levantamiento del bloqueo, 2 en contra (Estados Unidos e Israel) y 3 abstenciones (Brasil, Colombia y Ucrania).


La Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba continuará su campaña para denunciar y exigir el fin de esta injusticia macroscópica, anacrónica e ilegal.


                        No al bloqueo de EEUU en #Cuba – No más Bloqueo a #Cuba

                           Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba  

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