Manifestó que Almagro ha descalificado a la OEA y señaló que su comportamiento al frente de ese organismo es consecuencia de su conducta personal y política, al extremo de que en el 2018 fue expulsado, por unanimidad, de las filas del Frente Amplio de Uruguay por la decisión de un tribunal de conducta política de ese partido.
Denunció su manejo irrespetuoso y violatorio del Derecho Internacional, del principio de no intervención como pilar indispensable del régimen interamericano, y de la soberanía de las naciones.
En ese sentido, se refirió a la actitud de Almagro con respecto a Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia, y hasta con República Dominicana, entre otros países.
Recordó que en el caso de Venezuela, Almagro llegó al extremo de pedir una intervención militar para derrocar al presidente Nicolás Maduro, electo por la voluntad popular. Esa aberración, dijo, le costó la expulsión de las filas de su Partido.
Con Nicaragua, sus desafortunados intentos y presiones, agregó, lo llevaron a pedir en el 2021 la suspensión de este país del bloque regional, echando de lado la normativa que rige el organismo. Nicaragua se retiró voluntariamente, dos años después de su fracasada intención.
Contra Cuba, dijo que el títere de los Estados Unidos se suma a las agresiones y presiones del inhumano bloqueo impuesto por Washington a esa nación caribeña, y repite, como el país norteño, que Cuba es «terrorista».
En el caso de Bolivia, recordó que Almagro fue de los primeros en afirmar que las elecciones de ese país en 2019 fueron fraudulentas, «palabras que después se le vinieron encima, al quedar evidenciado de que el objetivo era imponer un presidente títere al servicio de los Estados Unidos».
Manifestó que la visita de Almagro a República Dominicana en agosto de 2015 fue calificada como incómoda y desagradable, pues llegó al país para participar en la Conferencia Mundial de la Asociación Mundial de Órganos Electorales, y externó unas declaraciones muy desafortunadas, irrespetuosas e injerencistas sobre este país en propio suelo dominicano.
No obstante, dijo, a pesar de los desatinos de Almagro al frente de la OEA, «hay seguidores de este gerente del vertedero: los buzos criollos», que no más que aquellos que acudieron a buscar auxilio ante un organismo que ha perdido su naturaleza.
Mejía sostuvo que la democracia dominicana, en construcción, ha costado mucha sangre y sacrificio a este pueblo, en tanto apostó a que este país aprenda a actuar con su propia libertad, independencia y soberanía frente a sus problemáticas y soluciones.
«Esos buzos criollos en el vertedero de la OEA deben reflexionar y buscar las respuestas a sus demandas a lo interno de sus propias casas y entre sus propios ocupantes. Algunos han bajado mucho en porcentaje, pero ese nivel no podrán subirlo apelando a la OEA», concluyó. (PL)










