El primer ministro agradeció la solidaridad permanente con Cuba en contra del bloqueo de Estados Unidos y el cariño hacia el pueblo.
Exhortó a trasladar la trayectoria de los lazos de amistad a los jóvenes, para que conozcan la historia común, no solo de las luchas por defender la independencia y soberanía de Angola, donde tantos cubanos estuvieron presentes, sino también en la formación de numerosos angoleños.
Comentó el momento complejo que vive Cuba por el recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos con más de 243 medidas, entre ellas la inclusión en la lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, lo cual ha tenido un gran impacto en el acceso al sistema financiero internacional.
A esto se suma, la consecuencia económica de la pandemia de Covid-19, que dejó grandes pérdidas y afectó sectores como el turismo, que no logran recuperarse del todo, agregó.
Se refirió a los problemas con la generación eléctrica y otros asuntos negativos, pero también al trabajo encaminado a cambiar el panorama a pesar de las condiciones adversas.
En ese sentido, abordó que el país dispuso un programa de ocho objetivos generales, entre los que se incluyen la estabilización macroeconómica, medidas para detener la inflación, generar mayores ingresos en divisas, incentivar la producción nacional y las exportaciones.
Habló de los programas sociales implementados, como el relacionado con el adelanto de la mujer y contra la violencia de género; así como la lucha contra la corrupción y el contacto cercano de los dirigentes con el pueblo.
A pesar de las difíciles circunstancias, permaneceremos firmes, subrayó Marrero.
Nosotros sabemos que el bloqueo existe, porque lo vivimos junto a ustedes, recordó Antonio Pacavira, un sicólogo formado en Cuba y que en Luanda dirige el Instituto de Enseñanza Media en Salud, Fidel Castro.

Por qué bloquear a la nación que garantiza los derechos a sus niños, la seguridad de las personas, que fue capaz de llevar a miles de niños y jóvenes pobres de África a estudiar y convertirlos en profesionales, sin pedir nada a cambio, cuestionó Pacavira.
Al respecto, agregó que en una época oscura y en un mundo donde predomina la lógica del capital; donde la política y la guerra comunicacional y psicológica dictan que unas vidas valen más que otras, el ejemplo de Cuba para el mundo es luz. (PL)












