Su programa incluyó igualmente conversaciones con Volker Türk, alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, y con el representante del organismo para la Alianza de Civilizaciones, Miguel Ángel Moratinos.
Además, reafirmó el compromiso de Cuba con Palestina en encuentro organizados por el Movimiento de Países no Alineados o la Reunión del Grupo de Amigos de la Carta de Naciones Unidas.
Asimismo, abogó por relaciones de respeto e igualdad entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y China así como a explorar nuevas oportunidades entre el bloque y la Unión Africana.
Durante una reunión ministerial abierta convocada por la presidencia brasileña del G20, el titular demandó una reforma urgente, profunda e integral, con discusiones abiertas en escenarios de intercambios como la Organización de Naciones Unidas.
“El actual orden económico internacional es rehén de políticas y listados unilaterales, como el ilegal y criminal bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba y la fraudulenta inclusión de nuestro país en la lista de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo”, denunció.
Esa política hostil centró además un ameno conversatorio con representantes jurídicos norteamericanos sobre las implicaciones de la ley Helms-Burton contra Cuba, un instrumento con graves implicaciones para el derecho internacional. (PL)











